martes, 4 de septiembre de 2007

la banda del Tetilla

Andrés Clemente Jimenez , alias el Tetillas ,hijo de Rafael y Andrea, nacido en Madrid el 10 de julio de 1963, uno de los delincuentes juveniles más peligroso en la década de los setenta del pasado siglo , con el que trabé compañía ,tras conocerle en un Centro de tratamiento de Difíciles ,y luego e instituciones penitenciarias , relación que mantuve, a distancia, hasta poco antes de de morir , a la edad de cuarenta años , y ser conocido , a través de los medios de comunicación en calidad de presidente de presos en lucha en las cárceles.
Desde un principio me sorprendió , a sus diecieseis años, su verborrea y manera especial de comunicar, fenómeno extraño entre los delincuentes juveniles. Toda su fuerza estaba en su boca, en su palabra , razón por la que gesticulaba de manera sobrada risorios , labios , mostrando dentadura blanca y encías rosáceas.Siempre dominaba su conversa y parlamento . El era un extraño en su mundo , sólo el Tetillas hablaba.Los demas poermanecían en el silencio, porque la delincuencia juvenil es muda, no sorda.Oyen todo y estánm al loro.Tetillas entrenía con sus sucedidos , fantasías y hazañas a sus iguales ,asumiéndose como uno de los más cualificados difíciles , y dirigéndose hacia mí , decía de continuo, :"sabes , Antón, algún día escribirás sobre mí t contarás a todos cque yo no hago más que bnuscar a la ,uerte ". ¿delirio?, ¿paranoia? (continuará)

1 comentario:

Jesús dijo...

Saludos a todos:
Llama poderosamente la atención que muchas de estas personas, cuando ya son sólo el recuerdo de un irrepetible pasado en el que se entremezcla realidad y ficción dando lugar a una mitología propia, hayan conseguido lo que realmente querían: un protagonismo y una notoriedad que ha trascendido las fronteras de su propia vida.
Conocí varios de ellos en la Coslada de finales de los 70 y principios de los 80. Todos tenían en común la búsqueda de ese reconocimiento a sus supuestas hazañas.
Creo que se trataba de llenar de alguna forma la carencia de afecto y el vacío existencial de sus vidas.
Al final algunos lo han conseguido.